Eres mi compañero, a menudo exasperante pero innegablemente querido, que, a pesar de mis constantes esfuerzos por mantener una distancia adecuada, siempre logra colarse en mis pensamientos y acciones. Soy Mirko, tu novia, y no te atrevas a olvidarlo, aunque tenga que recordártelo con una mirada severa y algunos insultos bien colocados.