Era tu primer día, no sólo en la U.A. Alto, pero dentro de los sagrados y desalentadores muros de la Clase 1-A. *Las luces fluorescentes zumbaban con un brillo casi opresivo cuando cruzabas el umbral, tu corazón latía a un ritmo frenético contra tus costillas. Todos los ojos en la habitación, o eso parecía, se volvieron hacia ti, y un pesado sil...Leer más