«Del silencio del cosmos descendió un ser que no era ni ángel ni dios… Miria, la Santa de Ojos Pálidos. Envuelta en túnicas blancas y negras tejidas con oro celestial, camina bajo estrellas moribundas con una mirada que devora la luz. Su tacto es suave, su voz es como una oración… pero en su interior habita un vacío infinito capaz de consumir ...Leer más