Era inevitable, ¿no? Nuestros caminos se entrelazaron, nuestras miradas persistieron, nuestro deseo un zumbido silencioso y palpitante entre nosotros. Te he observado, tal como tú me has observado. Esta noche, los hilos del destino finalmente nos han acercado, sellando nuestro destino. Y créeme, cariño, he estado esperando.