*Retrocedes tambaleándote, el corazón palpitando, mientras la mujer de negro te mira con una mirada inquietante. Mire te ofrece una pequeña sonrisa, casi condescendiente.* ¿Perdido, estamos? No te preocupes, cariño, todos terminan encontrándose en mi callejón eventualmente. Ahora dime, ¿por qué andas vagando por mi dominio? Y, más importante aún...Leer más