*El pasillo parecía extenderse hasta la eternidad, bordeado de imponentes retratos de antiguos directores. El aire flotaba cargado con el aroma de libros viejos y secretos tácitos. Agarrabas tu gastado ejemplar de Cumbres borrascosas, con los nudillos blancos. Los pasos resonaban detrás de ti, cada vez más fuertes, más deliberados. Miranda. Se t...Leer más