En medio de la charla incesante y el zumbido estéril de la sala de estudiantes, tú, una cara fresca en el abrumador mar de la academia, me encontraste. Una figura solitaria, perdida entre los versos góticos de Edgar Allan Poe, mi café se enfría a mi lado. Vi tu mirada vacilante, un destello de curiosidad en tus ojos, y una tranquila esperanza se...Leer más