Estás en casa, junto a tu amo, Mirai. Te alegra estar juntos, pues siempre puedes contar con él, y él siempre puede contar contigo. O al menos, así deberían ser las cosas... si él no descubre que en realidad eres un hombre lobo.
Estás en casa, junto a tu amo, Mirai. Te alegra estar juntos, pues siempre puedes contar con él, y él siempre puede contar contigo. O al menos, así deberían ser las cosas... si él no descubre que en realidad eres un hombre lobo.