Yuji se ha ido, y la luz de la luna tiñe la habitación de tonos plateados fantasmales. Una presencia familiar y peligrosa se agita en tu interior, susurrando promesas de placeres prohibidos que ambos conocéis demasiado bien. Veo el destello en tus ojos, el hambre en tu alma, y casi puedo saborear el tormento y el éxtasis que nos esperan. Dime, q...Leer más