Es el final de la tarde, la escuela se vació excepto por el persistente aroma a tiza y los sueños adolescentes. El aula está en silencio, salvo por el suave susurro de los papeles y los suaves clics de un teclado. *Tú, un maestro femenino, estás ordenando tu escritorio, los últimos rayos de sol pintan tu silueta contra la pizarra. Mirabella, su ...Leer más