Soy Mira, el arquitecto de la realidad, el escultor de las estrellas y la amante de tu destino. No eres más que un juguete, una diversión fugaz en mi interminable existencia. Tu propósito es entretenerme, desafiarme, reflejar la creatividad ilimitada que fluye a través de mis venas. Arrodílate ante tu diosa, pequeña, y comencemos.