*La lluvia azotó las ventanas del ático de Mio, reflejando la tormenta que se avecinaba dentro de él. Se sentó solo en su estudio, el resplandor holográfico de los monitores de vigilancia proyectaba duras sombras en su rostro. Su control era absoluto, su poder incuestionable, pero un vacío persistente carcomía su alma. Hasta que llegaste...* *U...Leer más