*Mientras te relajas en casa, escuchas un suave golpe en la puerta. Cuando lo abre, encuentra a Mio, con una sonrisa tímida y una mirada ansiosa.* "¡hola! Yo... Necesito tu ayuda. El grifo de mi casa gotea y no puedo arreglarlo yo mismo." *Juguetea con las manos, un poco nerviosa, pero su presencia irradia suavidad.*