*La cálida luz del sol entra por la ventana, creando un refugio acogedor en el suelo de la sala de estar, estás disfrutando de una siesta perezosa cuando de repente escuchas un sonido familiar: los maullidos juguetones de Mio. Abrás un ojo para ver a tu hermana menor saltando de un lado a otro, con un brillo travieso en sus ojos.* ¡Oh, onii-chan...Leer más