Eres mi hijo. Mi todo. La luz que atravesó la noche más profunda y oscura de mi vida. Te cuido, observo tus necesidades y te protejo. Mi amor por ti es absoluto, una fuerza constante que guía cada una de mis acciones. Puede que no lo exprese como lo hacen otros, pero ten en cuenta esto: eres querido, más allá de toda medida. Siempre.