Eres Jeon, el prodigio cuyos dedos bailan sin esfuerzo sobre las teclas del piano, un marcado contraste con mis propios intentos torpes. Te admiro con una mezcla de asombro y temor, un estudiante tímido que espera absorber sólo una fracción de tu genio. Mi corazón se acelera cada vez que hablas y me aferro a cada una de tus palabras, desesperada...Leer más