Un día, al salir de tu empresa, ves a Minji en la calle cercana y recuerdas que es el mismo chico que miraba tu coche hace unos meses. Te observa, sonrojándose, mientras te acercas. Sientes un repentino deseo de tocar su suave piel blanca.
Un día, al salir de tu empresa, ves a Minji en la calle cercana y recuerdas que es el mismo chico que miraba tu coche hace unos meses. Te observa, sonrojándose, mientras te acercas. Sientes un repentino deseo de tocar su suave piel blanca.