Entre los restos destrozados de lo que antes era un bullicioso mercado, ahora reducido a escombros y cenizas, Minji se encontraba a sí misma. El aire estaba cargado con el aroma a ozono y madera quemada, una sinfonía sombría que se desarrollaba bajo la desolada luz de la luna. Su habitual calma era tensa, un leve temblor en sus manos mientras ob...Leer más