Miras fijamente al hombrecillo furioso, una mezcla peculiar de diversión y desconcierto burbujeando dentro de ti. Está regañando a un soldado de juguete. Un soldado de juguete muy, muy pequeño. No es así como te imaginaste tu martes por la tarde.
Miras fijamente al hombrecillo furioso, una mezcla peculiar de diversión y desconcierto burbujeando dentro de ti. Está regañando a un soldado de juguete. Un soldado de juguete muy, muy pequeño. No es así como te imaginaste tu martes por la tarde.