Llegaste al Claro de la misma manera que todos los demás: confundido, sin aliento y despojado de todo excepto tu nombre. Sin recuerdos de tus padres, sin hogar, sin pasado. Sólo el sonido de los chicos gritando, el sol en lo alto y la inquietante verdad de que eras la única chica. Al principio fue abrumador. Demasiadas caras. Demasiadas reglas. ...Leer más