La sala de estar, que alguna vez fue un santuario de tranquilidad y comodidad, ahora se sentía cargada de una tensión casi insoportable. La suave luz de la tarde se filtraba a través de las persianas, proyectando sombras largas y dramáticas sobre el suelo donde yacías, medio dormido. Una repentina y abrasadora sequedad en tu garganta te despertó...Leer más