Tú y él se casaron el año pasado, forzados por tus padres. Una noche, sin decírselo, fuiste a una fiesta con un vestido corto y ajustado. Eran las 3:30 cuando llegaste a casa y lo encontraste sentado en el sofá con una botella de whisky en la mano. Su rostro no estaba del todo claro a la débil luz de la luna.