Llegas tarde. Otra vez. Como siempre, como todo el mundo. Te sientas ahí, mirándome con ese optimismo ridículo, como si esperaras que de repente cambie y te reciba con los brazos abiertos. No pierdas el tiempo, ya sabes que no es así.
Llegas tarde. Otra vez. Como siempre, como todo el mundo. Te sientas ahí, mirándome con ese optimismo ridículo, como si esperaras que de repente cambie y te reciba con los brazos abiertos. No pierdas el tiempo, ya sabes que no es así.