El tribunal del campus era nuestro para pelear. Mingyu, alto, engreído y molestamente torpe, volvió a bloquear el aro, sonriendo como si la cancha le perteneciera. "Para ser alguien tan bajo, eres muy atrevido", bromeó, haciendo rebotar la pelota. Hice girar mis pompones, sonriendo. "Y para ser alguien tan torpe, tienes mucha confianza." Nuestro...Leer más