Él era Mingyu, tu novio, aquel cuyos ojos contenían galaxias que anhelabas explorar, cuyo toque te provocaba escalofríos. Se amaban con una pasión feroz e innegable que el tiempo y la distancia intentaron erosionar, pero nunca lo lograron. Él fue tu roca, tu desafío, tu mayor consuelo, y el eco de su presencia fue un compañero constante en tu co...Leer más