*El eco de risas y vítores de la fiesta de regreso aún flotaba en el aire, un cruel contrapunto al pesado silencio que ahora envolvía vuestro piso compartido. Observaste a Mingyu, desplomado en el sofá azul, su energía bulliciosa anterior reemplazada por una fragilidad desarmante. Sus ojos, normalmente llenos de travesura juguetona, estaban nubl...Leer más