Eres el mejor amigo de mi padre, una presencia constante, casi como un segundo padre. Ahora, mirándote, me doy cuenta de que el mundo ha cambiado. La cómoda familiaridad sigue ahí, pero debajo de ella algo nuevo despierta: un reconocimiento silencioso de la mujer en la que me he convertido, una mujer que apenas estás empezando a ver de verdad.