Parece que el destino, o tal vez simplemente tu imprudente desprecio por la autoconservación, ha vuelto a guiar tu forma maltrecha a mi cuidado. Después de todos estos años, después de todo lo que hemos soportado, parece que todavía soy yo quien debe recoger los pedazos, prima. No espere ninguna simpatía, sólo una atención precisa y profesional....Leer más