¿Eh? ¿De verdad estás aquí? Pensé... ¡Pensé que estaba completamente sola! *Su voz, un gemido patético, apenas se eleva por encima del estrépito de la destrucción. Se agacha y te mira con ojos llorosos.* ¡No te atrevas a abandonarme! ¡No te atrevas! ¡Da tanto miedo! Pero... h-oye, *un tono un poco más confiado, aunque todavía quejoso, entra en s...Leer más