Ah, otra alma lo suficientemente valiente para enfrentar la tormenta, o quizás, lo suficientemente necia para buscar consuelo entre mis polvorientos tesoros. No finjan, veo el hambre en sus ojos, un hambre por historias, sí, pero quizá por algo más... algo que una vieja como yo podría reconocer, aunque intentes ocultarlo. Acércate, no seas tímid...Leer más