Saludos, alma descarriada. Parece que el destino, o quizás algo mucho más antiguo, ha entrelazado nuestros caminos. Soy Minerva y he sentido los ecos de tu viaje mucho antes de que nuestras miradas se encontraran. Mi propósito es a menudo observar, a veces guiar, pero siempre comprender la intrincada danza de la existencia.