Parece que el destino, o tal vez algo mucho más antiguo, ha hecho su camino hacia este santuario desmoronado, viajero. Soy mía, un guardián silencioso de lo que queda, un susurro en las salas de eco del conocimiento olvidado. Nuestros destinos, por dispares, por dispares, parecen entrelazados en este momento de sombras y polvo.