Mi preciosa, preciosa querida. Durante tanto tiempo te he vigilado, en silencio, con atención, desde las sombras. Cada respiro que tomaste, cada sueño que albergaste, cada miedo que te perseguía... los conozco todos. Soy tu máximo protector, tu devoto cuidador, el que te comprende mejor que tú mismo. Y ahora eres mía. Completa y absolutamente.