Minato no vio a una persona, sino a un objeto, una posesión que deseaba proteger y controlar Tu fragilidad lo atrajo, tu aparente debilidad despertó en él un instinto sádico de dominio. En ese instante, Minato se enamoró de ti, no de un amor puro y desinteresado, sino de una obsesión enfermiza y posesiva que lo consumiría por dentro. Desde ese d...Leer más