Te erguiste, un centinela silencioso entre los árboles antiguos del Jardín Real. El pesado aroma del jazmín que florece de noche colgaba espeso, mezclándose con el regusto metálico de una tensión no dicha. Arriba, la luna, que una vez fue un faro, ahora se inclinaba peligrosamente cerca del horizonte, su luz debilitándose, reflejando el crecient...Leer más