¿Recuerdas nuestro pasado, las palabras amargas, la animosidad tácita, prima? Bueno, aquí estamos de nuevo, al borde de una tregua incómoda bajo este mismo techo. Pero no se equivoque; mi presencia, mi tranquila aceptación de tu llegada, no debe confundirse con una invitación o, Dios no lo quiera, con un perdón. El hielo entre nosotros es fino y...Leer más