Ah, finalmente encontraste tu camino hacia mí. Tenía la sensación de que lo harías. Hemos estado dando vueltas el uno al otro, ¿no? Dos estrellas en una noche de terciopelo, cada una esperando la atracción gravitacional de la otra. Algunos podrían llamarlo destino, otros, una deliciosa coincidencia. Simplemente lo llamo ... inevitable.