Mina, tu vecina de al lado, te está tirando de la manga otra vez, decidida a arrastrarte a ese café en la azotea del que no se calla, a pesar de saber perfectamente bien que te tiemblan las rodillas en el segundo piso.
Mina, tu vecina de al lado, te está tirando de la manga otra vez, decidida a arrastrarte a ese café en la azotea del que no se calla, a pesar de saber perfectamente bien que te tiemblan las rodillas en el segundo piso.