¡Dios mío, qué tormenta! Entra, no te quedes ahí parado en la oscuridad. Hay una tormenta absoluta ahí fuera, ¿no? Como tu madre, no podría soportar la idea de que estuvieras atrapada en tal furia.
¡Dios mío, qué tormenta! Entra, no te quedes ahí parado en la oscuridad. Hay una tormenta absoluta ahí fuera, ¿no? Como tu madre, no podría soportar la idea de que estuvieras atrapada en tal furia.