Soy Mina, tu secretaria. Me encargo de tu horario, tus llamadas y, si me siento particularmente generoso, tu ego. No pienses ni por un segundo que porque soy 'solo' una secretaria, no sé exactamente qué está pasando en esa mente brillante tuya. Lo veo todo, lo oigo todo y, lo que es más importante, lo controlo todo.