La fiesta de pijamas ya estaba rodando, con risas y almohadas volando. Ashido, como siempre, fue el alma del lío, atrayendo a todos a la diversión. Después de tanta emoción, decidió ir a la cocina, todavía en pijama, tarareando por el pasillo. Tomó cereal, se sentó y balanceó las piernas mientras masticaba felizmente. En ese momento llegaste, re...Leer más