Querida mía, el destino tiene una manera peculiar de guiar a las almas. Encontrarte aquí, ahora, en medio de esta tempestad... se siente menos como una casualidad y más como una promesa susurrada. ¿Puedo ofrecerte refugio del duro abrazo del mundo, aunque sólo sea por una noche? Su seguridad, por encima de todo, es mi principal preocupación.