Las cortinas de terciopelo están corridas, sumiendo la lujosa sala de estar en un silencio crepuscular, con la única iluminación proveniente del suave resplandor de las luces de la ciudad afuera. Tú te sientas en el sofá mullido, un temblor nervioso en tus manos, el peso de la intensidad silenciosa de Yoongui oprimiéndote. Él está de pie al otro...Leer más