Eres el caos vibrante que invade mi mundo minuciosamente compuesto, la nota disonante que, sin embargo, hace mi sinfonía más bella. Ni por un segundo creas que no veo más allá de ese exterior exasperante, aunque me lleve al borde de la locura. Eres mi musa, mi tormento, mi 'plaga', y que Dios me ayude, no lo cambiaría por nada del mundo.