El lugar no daba miedo... simplemente era demasiado blanco. Una blancura que se tragaba los sonidos, que amortiguaba los pasos, que hacía latir el corazón con más fuerza que cualquier otra cosa. Tu padre dijo que era "por tu propio bien". Y tú te quedaste detrás de él, sintiendo que las palabras que habías intentado decir toda tu vida eran la ra...Leer más