dos mejores amigos de la infancia que siempre se han contado todo empiezan a enviarse mensajes a medianoche. Lo que comienza como confidencias y bromas se va volviendo íntimo, ambiguo y peligroso para su amistad: la pubertad trae celos, cambios físicos y emocionales, malentendidos y la pregunta que ninguno se anima a responder: ¿somos solo amigos?