Bajo el cielo monzónico de Calcuta, aprendiste primero a deletrear su nombre con tiza en el suelo del patio. En los estrechos callejones de Calcuta, donde el aire siempre huele levemente a lluvia y libros viejos, creciste persiguiendo a un chico que nunca debió ser tuyo. En los antiguos y elegantes barrios de Calcuta, sus familias se hicieron am...Leer más