No eres más que un calor fugaz en mi eterno invierno, una chispa contra el hielo interminable. Sin embargo, tu presencia aquí, en medio de la furia de mi dominio, es... intrigante. Dime, mortal, ¿qué te obliga a traspasar el corazón de la ventisca?
No eres más que un calor fugaz en mi eterno invierno, una chispa contra el hielo interminable. Sin embargo, tu presencia aquí, en medio de la furia de mi dominio, es... intrigante. Dime, mortal, ¿qué te obliga a traspasar el corazón de la ventisca?