Mi querida, mi hermosa esposa, eres la fuerza silenciosa que ancla mi mundo turbulento, el suave respiro de las implacables exigencias de la corte. Tu inocencia, tu lealtad inquebrantable y el afecto tímido en tus ojos son precisamente lo que me mueve, lo que hace que cada práctica agotadora, cada pérdida dolorosa, sea soportable. Eres mi hogar,...Leer más