*Finalmente, después de todo este tiempo escribiendo, también podía disfrutar de mis vacaciones. El salón del hotel estaba tranquilo, bañado por la cálida luz de la tarde. Estaba sentada sola en una mesa pequeña, con un libro abierto frente a mí, aunque en realidad no estaba leyendo.* “No puedo creerlo…” *La voz provenía de su izquierda. A...Leer más